Para la honra y Gloria de Dios, nací
en un hogar cristiano, en Sonsonate, donde nací. Mis abuelitos, pastores; un
tío, misionero; mis padres, buenos cristianos; crecí en un hogar muy cristiano,
pero, ¿era eso suficiente para que yo me mantuviera en el camino de Dios, en el
correcto?
Desde pequeña fui a escuela dominical, asistía a la iglesia, a veces sin ganas para ser sincera. Mi papá nunca me obligo a ir a la iglesia, yo iba por mis propios ánimos. Lo serio empieza cuando te va despertando esa malicia o “curiosidad” por los bailes del colegio. En ese tiempo tenía 16 años y pedí permiso a mi papá para ir y él me dijo que sí; empecé a ir a los bailes del colegio que eran relativamente “sanos”, bailes los viernes, y ministerio en la iglesia los sábados. Según mi manera de ver las cosas, no estaba mal. Al salir de bachillerato se acabaron los bailes para mi (al menos en el colegio) a todo esto ya más de una vez había consumido algún tipo de bebida alcohólica.
Cuando empecé la Universidad y digamos que razonaba mejor las cosas, ya no me llamaba la atención ese tipo de cosas, me dediqué a servir todos los sábados en un ministerio de dramas en la calle, familia, mis amigos (verdaderos amigos que encontrás en la iglesia) y estudios. A finales de el 2011 empiezo a alejarme del ministerio y empiezan unos desánimos para ir a la iglesia y si iba los domingos era por rutina. Por eso mismo me distancié de mis amigos.
En Octubre de 2011 (yo sé, es reciente) conozco a una persona, empezamos a frecuentarnos, platicar, coquetear, gustarnos; sabes a que me refiero. El 25 de Enero del 2012 ésta persona me propone que seamos novios, y pues a mi me gustaba, a mi punto era un “buen prospecto” y acepté. Todo era “bonito”, nos veíamos durante la semana y me visitaba a la casa de un familiar donde me quedaba durante la semana por mis estudios. El 11 de Febrero mis padres deciden que nos mudemos a vivir a San Salvador, te imaginas: yo feliz porque se me haría más fácil ver a mi novio hasta los fines de semana. Empecé a mentirles a mis padres, frecuentaba lugares que no edificaban para nada mi vida, tomaba con ésta persona y sus amigos y yo seguía pensando que no estaba mal.
Empezamos con mi familia a
frecuentar una iglesia cristiana, me gusto y desde el primer domingo que llegue,
sentí el golpe, el pastor predicó de “El arrepentimiento”. Ese mismo día
anunciaron un retiro de jóvenes, mis padres me motivaron a ir y pues acepté. Mientras
no llegaba el retiro yo seguía mintiendo, tomando, haciendo cosas que no me enorgullece
decir y aún me arrepiento. Si, sentía algo en mi conciencia pero eso no era
suficiente, además pensaba que me había portado tan mal con mi Padre Celestial
que era demasiado difícil para que me perdonara.
Llegó el día de irnos al retiro, la
verdad no me sentía muy feliz de ir. Hubiera preferido quedarme con mi novio
que por cierto no era cristiano y yo había pensado traerlo a los caminos de
Dios pero estaba siendo al revés, yo me estaba dejando arrastrar a las cosas de
el mundo y no me daba cuenta. Me fui al retiro y desde que iba en el bus con
las niñas que acababa de conocer Dios empezó a hablarme, en cuanto a mi relación,
cosa que yo obviamente no llevaba en mis planes de ninguna manera.
Mas tarde en la noche, hablando con
las niñas fue lo mismo, entonces empecé a sentir que Dios las estaba usando; usándolas
para que yo abriera los ojos de una vez y me arrepintiera de la vida que llevaba,
a todo esto, yo no decía nada ni compartía con nadie como me sentía. Al siguiente
día en las plenarias me sentía cacheteada jajaja sentía que todo lo que decían
era para mi. Empezaba a ver claro, en la noche durante la ministración fue más
que claro. Dios me dijo claramente “No es la persona que tengo preparada para
ti”. Pero créeme que en serio fue súper claro, en ese momento le pedí perdón a
mi Dios de todo corazón por tantas faltas que había cometido, lloraba sin querer,
era arrepentimiento, con todo respeto le pedí al Señor que me permitiera
regresar adonde nunca debí haber salido. En ese momento sentí la paz de Dios
diciéndome que Él me ama cuando soy fuerte o débil, por su eterna gracia y
misericordia para con todos nosotros, en ese momento recordé que Dios en su
palabra dice que Él tiene pensamientos de bien y no de mal para mí.
Me arrepentí de corazón, la
decisión de terminar esa relación y volver al camino que pertenezco estaba
tomada, dolía, fue difícil porque habían sentimientos involucrados pero refugiándome
en el amor de Dios, familia (que me apoyaron en todo momento) y amigos nuevos y
con todo eso y la fuerza que Dios me dio, pude obedecerle. Al regresar del
retiro terminé con esa experiencia que según yo fue “bonita”. Ahora he nacido
de nuevo, Dios me ha dado un nuevo nombre en el libro de la vida...a veces no
nos sentimos dignos de el perdón, nos da pena. Pero Dios puso en mi corazón y
me dijo “Yo invertí una resurrección en ti” ahora soy limpia por la sangre de
Jesucristo.
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