jueves, 28 de junio de 2012

Nicole Alvarez - "Si se puede"

Hola! Mi nombre es Nicole Alvarez, tengo 20 años y quiero compartir contigo LO QUE DIOS HA HECHO EN  MI VIDA!!!

Mi historia comienza el 7 de marzo de 1992, nací en una familia víctima del alcohol, la violencia, las drogas y la falta de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. A raíz de todo esto, mi familia se separo. Soy la menor de 3 hermanos, de los cuales fui separada un tiempo debido a estos problemas.
En mi memoria habita el recuerdo, de que a raíz de esto me enviaron a vivir con mis padrinos, ángeles que DIOS puso en mi camino, nunca me faltó nada, pero no siempre lo puedes tener todo, mi infancia iba encaminada a ser una infancia feliz. Cuando yo tenia cuatro años, recuerdo que en mi hogar había un lugar donde cortaban madera, habían muchos empleados, en los cuales confiaba mi padrino y lamentablemente uno de sus empleados sobrepaso esa confianza, abusando de mi sexualmente cuando yo era una niña de apenas 4 años, situación que cambio mi vida para siempre.
Aparte del abuso físico también era el abuso psicológico, ya que esto no sólo pasó una vez, este hombre lo hizo varias veces amenazándome de que si le decía a alguien el dañaría a mis padrinos, motivo por el cual guarde silencio.
Después de un tiempo, esto salió a la luz pero nadie sabía quien era el culpable y cuando me preguntaron yo decidí acusar a mi padrino por miedo a que el otro hombre lo dañara. Sí, lo acuse de algo terrible. Así comenzó mi vida!!!.
Esto transformo mi vida a medida que fui creciendo, las raíces de amargura también lo hacían en mi corazón, con traumas y complejos. Desde los 10años busque la muerte a través del suicidio sin darme cuenta, del cual DIOS siempre me guardó, regrese a vivir con mi familia, y ahí no había un DIOS PODEROSO COMO JESÚS. Ahí reinaba la violencia el alcohol y las drogas, la primera vez que vi una pipa de crack tenia 6 años, probé mi primera cerveza como a los 7 y el cigarro también.
El rencor en mi corazón crecía hacia mi madre y hacia el hombre que me hizo esto, mi familia siempre supo pero nunca me apoyo, DIOS en su amor siempre estuvo en mi vida yo creía en ÉL, porque ÉL era lo único que tenia. El me sanó del trauma por el abuso, pero yo no lo supe ver.
Seguí creciendo, y me convertí en una hija rebelde malcriada, estuve en contacto con personas que fueron muy “amigos”, que ahora están en la cárcel, en busca de mi verdadero YO, me hice punk, cambiando mi forma de vestirme, mi manera de pensar y comencé “vivir cada minuto como si fuera el último”. Conocí la marihuana, alcohol y cosas como estas que están al alcance de todos hoy en día. Nunca me gusto tener novio, porque aunque tuve no podía enamorarme y no duraba mas de 2 semanas en una relación, pensé en si quizá no me gustaban los hombres pero afortunadamente me di cuenta que siii y mucho XD, pero que no pasaban de gustarme y pensaba que quizás nunca podría casarme porque nunca podría enamorarme.
Mi vida dio muchos giros, después de estar en el punk me metí al punk cristiano que realmente no es muy diferente al otro, es lo mismo solo que camuflageado a lo “cristiano”, me metí en una iglesia, pero nunca di frutos, mi vocabulario era el mismo, mi relación familiar era la misma, y aquel vacío estaba ahí. Luego conocí el mundo del modelaje que me gusto por el dinero que me daba, no porque me identificara con ese estilo de vida, luego las salidas a las discotecas, las llegadas tardes a casa (si es que llegaba) y huyendo de mi realidad todo el tiempo, rodeándome de mucha gente pero sintiéndome sola como siempre
Un día conocí a alguien que me llevo a un lugar donde me presentaron a un DIOS diferente, un DIOS que le dio sentido a mi vida que transformó, mi vida limpiando mi corazón y sanando las heridas que había en el, este DIOS me adopto como su hija, y me ha tratado como tal. Las drogas, el alcohol, las salidas a la discoteca y las amistades no llenarían jamás mi vida como lo ha hecho mi PAPITO, ahora le sirvo, soy feliz, teniendo y no teniendo pero lo mas importante es que lo tengo a EL y nunca me cansaré de decirle a la gente que DIOS te puede levantar que no hay situación en la vida que no puedas enfrentar si estás de la mano de DIOS. Ya no  tengo ningún trauma del abuso que recibí, ni odio al hombre que lo hizo, es más le amo en CRISTO, amo a mi familia y a mi madre. Toda mi familia es cristiana, y somos una familia en victoria!! JESÚS es el centro de mi vida, es todo para mi, es el aire que respiro, es mi vida, es todo lo que quiero y un sinfín de cosas más. Él ha llenado mi vida de sonrisas y en medio de la felicidad y de la tristeza nunca me ha dejado…. y esto es lo que DIOS ha hecho por mi……!!!

DIOS puede hacer esto por ti, y más….por que grande es el amor de DIOS!!!

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martes, 19 de junio de 2012

Lily Rodriguez - "Justo a tiempo"

Para la honra y Gloria de Dios, nací en un hogar cristiano, en Sonsonate, donde nací. Mis abuelitos, pastores; un tío, misionero; mis padres, buenos cristianos; crecí en un hogar muy cristiano, pero, ¿era eso suficiente para que yo me mantuviera en el camino de Dios, en el correcto?



Desde pequeña fui a escuela dominical, asistía a la iglesia, a veces sin ganas para ser sincera. Mi papá nunca me obligo a ir a la iglesia, yo iba por mis propios ánimos.  Lo serio empieza cuando te va despertando esa malicia o “curiosidad” por los bailes del colegio. En ese tiempo tenía 16 años y pedí permiso a mi papá para ir y él me dijo que sí; empecé a ir a los bailes del colegio que eran relativamente “sanos”, bailes los viernes, y ministerio en la iglesia los sábados. Según mi manera de ver las cosas, no estaba mal. Al salir de bachillerato se acabaron los bailes para mi (al menos en el colegio) a todo esto ya más de una vez había consumido algún tipo de bebida alcohólica.
Cuando empecé la Universidad y digamos que razonaba mejor las cosas,  ya no me llamaba la atención ese tipo de cosas, me dediqué a servir todos los sábados en un ministerio de dramas en la calle, familia, mis amigos (verdaderos amigos que encontrás en la iglesia) y estudios. A finales de el 2011 empiezo a alejarme del ministerio y empiezan unos desánimos para ir a la iglesia y si iba los domingos era por rutina. Por eso mismo me distancié de mis amigos.




En Octubre de 2011 (yo sé, es reciente) conozco a una persona, empezamos a frecuentarnos, platicar, coquetear, gustarnos; sabes a que me refiero. El 25 de Enero del 2012 ésta persona me propone que seamos novios, y pues a mi me gustaba, a mi punto era un “buen prospecto” y acepté. Todo era “bonito”, nos veíamos durante la semana y me visitaba a la casa de un familiar donde me quedaba durante la semana por mis estudios. El 11 de Febrero mis padres deciden que nos mudemos a vivir a San Salvador, te imaginas: yo feliz porque se me haría más fácil ver a mi novio hasta los fines de semana. Empecé a mentirles a mis padres, frecuentaba lugares que no edificaban para nada mi vida, tomaba con ésta persona y sus amigos y yo seguía pensando que no estaba mal.

 
Empezamos con mi familia a frecuentar una iglesia cristiana, me gusto y desde el primer domingo que llegue, sentí el golpe, el pastor predicó de “El arrepentimiento”. Ese mismo día anunciaron un retiro de jóvenes, mis padres me motivaron a ir y pues acepté. Mientras no llegaba el retiro yo seguía mintiendo, tomando, haciendo cosas que no me enorgullece decir y aún me arrepiento. Si, sentía algo en mi conciencia pero eso no era suficiente, además pensaba que me había portado tan mal con mi Padre Celestial que era demasiado difícil para que me perdonara.

Llegó el día de irnos al retiro, la verdad no me sentía muy feliz de ir. Hubiera preferido quedarme con mi novio que por cierto no era cristiano y yo había pensado traerlo a los caminos de Dios pero estaba siendo al revés, yo me estaba dejando arrastrar a las cosas de el mundo y no me daba cuenta. Me fui al retiro y desde que iba en el bus con las niñas que acababa de conocer Dios empezó a hablarme, en cuanto a mi relación, cosa que yo obviamente no llevaba en mis planes de ninguna manera.
Mas tarde en la noche, hablando con las niñas fue lo mismo, entonces empecé a sentir que Dios las estaba usando; usándolas para que yo abriera los ojos de una vez y me arrepintiera de la vida que llevaba, a todo esto, yo no decía nada ni compartía con nadie como me sentía. Al siguiente día en las plenarias me sentía cacheteada jajaja sentía que todo lo que decían era para mi. Empezaba a ver claro, en la noche durante la ministración fue más que claro. Dios me dijo claramente “No es la persona que tengo preparada para ti”. Pero créeme que en serio fue súper claro, en ese momento le pedí perdón a mi Dios de todo corazón por tantas faltas que había cometido, lloraba sin querer, era arrepentimiento, con todo respeto le pedí al Señor que me permitiera regresar adonde nunca debí haber salido. En ese momento sentí la paz de Dios diciéndome que Él me ama cuando soy fuerte o débil, por su eterna gracia y misericordia para con todos nosotros, en ese momento recordé que Dios en su palabra dice que Él tiene pensamientos de bien y no de mal para mí.
 
Me arrepentí de corazón, la decisión de terminar esa relación y volver al camino que pertenezco estaba tomada, dolía, fue difícil porque habían sentimientos involucrados pero refugiándome en el amor de Dios, familia (que me apoyaron en todo momento) y amigos nuevos y con todo eso y la fuerza que Dios me dio, pude obedecerle. Al regresar del retiro terminé con esa experiencia que según yo fue “bonita”. Ahora he nacido de nuevo, Dios me ha dado un nuevo nombre en el libro de la vida...a veces no nos sentimos dignos de el perdón, nos da pena. Pero Dios puso en mi corazón y me dijo “Yo invertí una resurrección en ti” ahora soy limpia por la sangre de Jesucristo.




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martes, 12 de junio de 2012

Anibal Artero - "Un gran vacio"

Mi nombre es Anibal Artero tengo 27 años de edad soy originario de Ahuachapán. Yo crecí en un hogar aparentemente normal con mis padres; ellos no eran cristianos. Éramos un hogar normal y éramos felices. El tiempo empezó a transcurrir y en mi hogar comenzaron a cambiar las cosas. Mi papá comenzó  a serle infiel a mi mamá y a maltratarla; así pasó mucho tiempo hasta que llegué a los 16 años. Mi hogar era un desastre, desintegrado, con problemas económicos, luego mis papás se separaron y me quedé solo con mi mamá.

Mi vida no tenía sentido  pero a pesar de eso Dios fue fiel  y me permitió iniciar la universidad.  Comencé a estudiar  medicina pero con dificultades  ya que sólo mi mamá trabajaba. Pasamos por muchas pruebas  y dificultades.  Mi corazón  estaba lleno de resentimiento al ver que mi padre nos abandonó y que decidió no apoyarnos y así pasaron los años en la universidad.  En ese  tiempo empecé a probar el alcohol, a frecuentar bares y discotecas hasta que se convirtió en un vicio, bueno según yo todo marchaba bien.  En el 2006 tuve un accidente de tránsito con mis amigos del cual  Dios me sacó vivo, fui el menos lesionado y pues a pesar de estos llamados de atención por parte de Dios yo seguía igual. 

Yo trataba de esconder mis vacíos y rencores en el alcohol; justo en ese tiempo, mi madre empezó a asistir a una iglesia cristiana  y le entregó su vida a Jesús junto con mi hermana. Ellas me invitaban y de vez en cuando yo asistía a la iglesia pero me hacía el que no me interesaba nada de eso. En el 2009  culminé mi carrera  y a la semana de mi graduación mi mamá hizo una reunión de acción de gracias  y fue en medio de la alabanza que mi corazón se quebrantó, yo no sabía que me pasaba,  sólo lloraba y cuando preguntaron que si alguien necesitaba de Jesús, yo levanté mi mano  y acepté  a Jesús y desde ese momento sentí paz.

Luego de mi conversión, inicié una relación de noviazgo con una joven que no era cristiana, pasaron los días, nos enamoramos pero a ella no le gustaba acompañarme a la iglesia  y poco a poco empecé a alejarme de Dios. Se me abrieron las puertas para  especializarme y todo marchaba excelente, yo ganaba muy bien pero en un abrir y cerrar de ojos empecé a sentir un vacío muy fuerte en mi corazón y  no sabia con qué llenarlo y de nuevo busqué refugiarme en el alcohol. Volví a frecuentar bares y discotecas  pero nada  llenaba ese vacío.  La relación con mi novia comenzó a arruinarse, quedó embarazada y perdimos al bebé; mi vida en un instante se convirtió en un desastre. Llegué al punto en que eran muy frecuentes las depresiones y yo me encerraba en mi cuarto a tomar y fumar.  Un día, luego de salir de una discoteca, me asaltaron y me dejaron mal golpeado. En ese tiempo tuve ganas de quitarme la vida, perdí mi empleo y la situación en mi casa  económicamente era mala. Mi madre me decía: “Hijo, el Señor te ama; regresa a sus caminos. Yo sólo miraba cuando ella se levantaba a las 4 de la mañana a orar para que yo regresara  a sus caminos.

Todo esto siguió, hasta que un día, a través de un mensaje por la televisión, el Señor empezó a recordarme que Él me había salvado y cuidado tanto por que  había una promesa de que  yo le iba a servir. A todo eso, seguía sin entender, pues años antes de que yo me convirtiera mi madre  recibió una palabra  de que yo seria predicador y le serviría al Señor pero en ese tiempo yo no creí eso. Pero Dios me empezó a mostrar que me había cuidado porque esa promesa, Él la tenia que cumplir.

Una noche donde no sabia como quitar ese vacío, me quedé solo y a través de una predica escuché Isaías 43 y era como si Dios  me estuviera llamando y me decía: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva”, y en ese momento mi corazón se quebrantó y solo podía pedirle perdón y llorar por haberme alejado de Él. Sentí que el me decía: “Yo te he perdonado, acepta mi perdón y sígueme”. Luego de eso, el vacío se  comenzó a llenar y surgió una sed, un hambre de su presencia y de su palabra. Yo dedicaba  horas enteras a leer su palabra y por  las noches a buscarlo y así  el comenzó a quitar todo lo malo que  traía del mundo. El empezó a sanar mi corazón, a enseñarme a perdonar a mi padre, a mis enemigos, a las personas que me habían hecho daño. Comencé a servirle en la iglesia, de repente la joven que era pastora de los jóvenes en ese tiempo me pidió que le ayudara  y así inicié a trabajar con ellos  y Dios empezó a restaurar lo que el diablo me había quitado por mi desobediencia. Dios siempre me ha recordado en Juan 10:10 que el diablo solo quiere robar,  matar y destruir; y que no se me ocurra regresar atrás. Sé que Dios todavía sigue trabajando en mi vida; no ha terminado. Estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en mí la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús

Actualmente soy pastor de jóvenes, trabajo como líder de célula en mi iglesia para la gloria de Dios y cada día trato de amar más a Jesús por su sacrificio en la cruz.

Querido joven, si lees este  testimonio quiero que sepas que Jesús murió en una cruz  para salvarnos y que en la cruz de Jesús encuentras todo lo que necesitas: salvación, sanidad, provisión, restauración, gozo, paz y protección. Recuerda que el diablo vino para robarte tu felicidad, tu familia, tu economía, tus sueños, tus metas, tu salud, tu comunión con  Dios pero Jesús te ofrece VIDA ETERNA.  Bendiciones enormes!

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lunes, 4 de junio de 2012

Lily Rivera - "Un nuevo comienzo"

Mi nombre es Liliana Rivera y esta es mi historia:
A la edad de 3 meses de gestación (aun en el vientre de mi madre) estuve a punto de perder la vida. Mi mamá quizo abortarme.  ¿Cómo? Si! Por motivos de la vida, para algunos, para mi fue Dios quien no dejó que nadie abortara con su plan en mi, llegue a nacer. A la edad de 3 años mi madre se fue de mi lado, ¿Qué paso? ¿Dónde esta mi mamá? ¿Por qué se fue? Típicas preguntas que comencé a hacerme desde que no la tenía a mi lado. Comenzó lo duro, mi papá comenzó en el mundo de la drogadicción: marihuana, piedra, la famosa línea, cigarros, alcohol era con lo que conviví desde mis tres años hasta mi adolescencia junto a mi hermana menor. Yo sé que es qué es vivir con una persona drogadicta, saber que cada día en vez de tener amor o una palabra de ánimos habían golpes, recriminaciones, pobreza, muchas veces escases de comida. Simplemente este era mi pan diario.
Vivir con una persona así marcó mi vida y más porque era mi papá. Mi infancia no fue la mejor, siempre lloraba cuando iba para la escuela al ver a mis compañeros con sus padres juntos y me preguntaba por qué yo no era una niña normal, por qué no pude tener una familia así. Cada noche lloraba y pedía por mi mamá. Pasaron los años y luche día a día con esa inseguridad en mi misma. Mi relación con mi papá prácticamente estaba destruida, no había confianza, mucho menos comunicación la droga lo había alejado completamente de mi y de mi hermana. Siempre fui una joven insegura, con muchos miedos, y a pesar de todo nunca probé ni alcohol ni drogas, siempre me encerraba en mis libros ¿Libros? Sí, ellos eran mi fiel compañía y también mi hermana; pues aunque yo soy la mayor siempre me refugiaba en ella, es más alta que yo y tiene el semblante de hermana mayor. Aunque no lo crean ella me defendía siempre a mi xD

En la época de mi Bachillerato, mi papá tuvo un fuerte accidente que lo llevó hasta quedar postrado en cama y ya no podía seguir costeando mis estudios; fue lo que me dijo. Yo comencé a llorar y dije no es posible, y dije no yo tengo que terminar esto y al día siguiente sin dinero en mis manos me armé de valor y salí a las 5:00am desde San Ramón (Miralvalle) caminando hasta la 1ra de Mayo pues yo estudié en el Central de Señoritas. Y ese era mi recorrido, un recorrido que lo hice desde que fue el accidente de papá. Hubieron criticas Si! Incluso llegué a tener amigas que me dijeron Lily yo que vos ya no siguiera estudiando! Pero jamás me deje vencer  y así pude terminar mis 3 años.
Mi relación con mi padre fue de mal en peor. Aun no era mayor de edad cuando me gradué y mi papá siempre seguía con sus golpes hacia mi persona. Pero fue en un torneo de football donde conocí a una persona con la que comencé la primer relación de mi vida, para mi en ese momento la “persona ideal” la persona que me escuchaba y con la que “disque” me sentía segura y así comenzó esta relación con la que al año de habernos conocido tome la decisión de formar un hogar, según yo mi mejor decisión.  Pasó el tiempo y pasé por muchas cosas en esta relación que al final fracasó. Estaba cansada, estaba decepcionada, estaba triste, quería morirme nada de lo que yo hacia fructificaba, parecía que todo lo que tocaba arruinaba y para rematar me señalaban como “madre soltera” definitivamente quería morirme.
A todo esto yo ya había estado asistiendo a una Iglesia pero como siempre de “oídas” porque de compromiso jamás. Recuerdo que un jueves no fue un culto normal ¡No! Ese día mencionaron las clases de bautizo y algo en mí me hizo decir HOY ES TU DIA! Y busque la información y me inscribí y así comenzó el proceso, luego otra noticia un CAMPAMENTO ¿Cómo? ¿Será? Bueno, me inscribí también y fui, el enemigo estaba enojado ¡Si! Y un día antes de ir a ese campamento intenté suicidarme pero también hubo la intervención más grandiosa que pude tener en mi vida “Porque creíste en mi jamás perderás” lo tengo tan presente aun en mi vida. Fui al campamento, fui liberada de todo mi pasado, Dios sanó mi corazón, trato con el área por el cual me sentía tan culpable, y lo más grandioso tuve un LLAMADO!
Ahora a mis 24 años he ganado mucho más de lo que pensé, me bauticé, me gradué de Líder, estudio en un Instituto Bíblico; y no sólo eso un joven me regaló el libro más relevante que cambió mi forma de pensar “El Camino Correcto hacia la Persona Correcta”, y ahora tengo una bella promesa de parte de Dios ¿Cómo? Sí! Mi ayuda idónea SI EXISTE! (Esta siendo moldeado por ahí como yo también lo estoy siendo). Ahora soy una joven feliz, segura de lo que quiere, con sueños, con un propósito y llamado grandioso y sobre todo con Dios en mi corazón! Sé cual es mi asignación y para que fui creada, ahora entiendo el porqué de pasar todo lo que pasé y es que Dios me estaba formando en lo privado para luego mostrarme en público! Y lo que puedo decirte es que no sé qué estarás pasando pero todo tiene un PROPÓSITO en la vida. Y Si Dios lo hizo conmigo sé muy bien que lo puede hacer contigo también!
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

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