miércoles, 30 de mayo de 2012

Any Escobar - "Sobreviviente"

Mi nombre es Any Escobar, tengo 24 años, y antes de empezar a contarte parte de mi vida, quiero decirte que no es casualidad que yo este escribiendo esto, ni que tú lo estés leyendo.

Mi infancia fue prácticamente la infancia soñada de todo niño, siempre tuve el juguete que quería aun antes de pedirlo, siempre me llevaban a los lugares que yo quería ir, tuve la mejor ropa, nunca me falto nada. Vivía con mis abuelos, mi mami y mi hermano, mi papá simplemente desapareció cuando se dio cuenta de mi existencia, pero en realidad nunca me hizo falta un papa, porque mi abuelo encajaba perfecto en ese papel, y yo me sentía tan consentida por él, que eso era suficiente.
Pero a pesar de tener todo lo que quería, nunca fui una niña del todo feliz, algo faltaba. Fui creciendo (literalmente xD) y llegué a la famosa edad de la coquetería, pero empecé a sentirme tan insegura de mí misma, era mucho más alta que la mayoría de las niñas de mi edad y muy delgada, sinceramente no me sentía nada bonita, en el colegio no le hablaba a nadie, era tímida, me sentía mucho menos que los demás, pero siempre traté de cubrir esa inseguridad detrás de un carácter “alegre”, siempre estaba sonriendo, era mi manera de agradar a todo el mundo: Ser buena y dulce con todos, aun hipócritamente.
Empecé a ir a una iglesia cristiana y al principio me gustaba pero después me parecía aburrido y no entendía nada de lo que decían. Iba sólo por obedecer a mi mama. Cumplí 15 años y empecé el bachillerato, era muy inteligente pero para mí eso no servía de nada, así que decidí cambiar. Me hice amiga de los jóvenes más rebeldes del salón y empecé a ser como ellos. De la noche a la mañana, mi inseguridad se convirtió en exceso de seguridad, creía que nadie debía mandarme, que yo podía hacer lo que quería, y me empecé a ganar un puesto de “líder” entre los demás. Todos me obedecían a mí al punto de que cuando alguien me hacia algo que no me gustaba, yo hacia que todo el salón dejara de hablarle a esa persona y que incluso se pelearan con él o ella.
Era extremadamente rebelde, no había un solo día en el que no me llevaran a la dirección castigada. Y aunque en mi casa era obediente, la relación con mi mamá no era nada buena.

Así llegue a la universidad a los 16 años, y las cosas sólo empeoraron. Me sentía tan bien siendo la “líder” del grupo y ahí probé el cigarro y el alcohol (aunque nunca me gustaron). A los 17 años conocí a un muchacho, un mes después empezamos a andar, según yo no había nada de malo en “intentar” algo con alguien, total si funcionaba bueno y sino ni modo. No sabía en lo que me metía.
A pesar que tenía novio (y que él era extremadamente celoso) siempre tuve muchos amigos hombres, era extremadamente vanidosa y me arreglaba para llamar la atención de ellos, parte de dejar a un lado mi inseguridad era sentir que muchos hombres se interesaban en mi, y así era. Pero eso no era suficiente, me seguía sintiendo incompleta; aparentemente, yo era feliz pero en el fondo sabía que algo me faltaba. Pasó un año, otro y otro, y muchas peleas con mi novio nos hicieron tomar la decisión de buscar a Dios para estar mejor entre nosotros, no había nada de malo en buscar a Dios juntos, lo malo era que no lo buscábamos por las razones correctas. A pesar de que íbamos a la iglesia las cosas siguieron igual tanto en la relación como en mi vida diaria.

Decidí salirme de la universidad y empecé a trabajar, al principio era muy responsable, era de las mejores en mi área, quería hacer las cosas bien, trataba de orar todos los días para ver si así todo empezaba a salirme bien, pero a los pocos meses, el hombre mas importante de mi vida, aquel que siempre me dio todo lo que quise y mas, quien para mi cumplió a la perfección su papel de papa, falleció. Fue el peor momento de mi vida, perder a mi abuelo era lo peor que había tenido que soportar. Me enoje con Dios, deje de orar, me aleje aún mas de El, empecé a hacer todo mal en mi trabajo, y unos meses después, renuncié. Las cosas en mi casa se pusieron difíciles económicamente, después de tenerlo todo, tenía que limitarme a muchas cosas.
Por alguna razón no pude aguantar mucho tiempo así. Mi hermano empezaba a ir a los cultos de jóvenes de otra iglesia, y un día decidí ir con él.  La segunda vez que fui, al salir de la iglesia, en un semáforo, un bus nos chocó el carro en el que íbamos, quede inconsciente por un momento, por el impacto me salí del carro, y me quede varios segundos sin poder respirar, cuando reaccioné solo sentí que algo me cubría la cara y el ojo y no podía ver bien, de repente habían muchas personas alrededor viéndome y yo solo podía escuchar sus comentarios: “Pobrecita. Tan bonita y a saber como va quedar, esa herida es grave, puede desangrarse”. Yo no sabía qué me había pasado, llegaron los policías, me subieron a su carro y me llevaron al hospital, al entrar la gente me veía con cara desagradable, yo solo podía ver que el pasillo del hospital quedaba ensangrentado a medida que yo iba pasando, toda mi ropa, mi cabello, mis brazos, todo era sangre. Unos jóvenes se me acercaron y me preguntaron qué me había pasado, y sin darme cuenta empecé a decirles que Dios era bueno por que yo estaba viva, empecé a decirles que Él los amaba y que así herida, yo sabía que El seguía teniendo cuidado de mí. Ellos me veían con la boca abierta, sé que Dios no me llevo a ese hospital por casualidad, quería que hablara de El a esos jóvenes. Aun sin merecerlo, él quería usarme.
Justo al terminar de hablar con ellos, llegó mi familia y me llevaron a otro hospital, ya ahí, tuvieron que operarme porque tenia vidrios incrustados en toda mi cara, la peor herida era la que iba desde la oreja hasta el párpado, el vidrio corto en línea recta  pero justo antes de llegar el ojo, se desvió hacia arriba, hacia la frente, era como si alguien hubiera metido su mano para que no me cortara el ojo. Los doctores no entendían como el vidrio había cambiado de dirección, yo sabía que era la mano de Dios.  Antes de operarme, mi familia entro a verme y todos me decían lo mismo: “Pedile a Dios que todo salga bien” pero por más que trataba de pedírselo a Dios, las únicas palabras que salían de mi eran: “Gracias Dios, gracias, gracias, gracias.” Nunca antes le había agradecido tanto, el diablo me decía que no habían motivos para agradecer si estaba en un hospital a punto de ser operada, probablemente me quedarían muchas cicatrices, no podría abrir ni cerrar el ojo, y yo.. ¿Agradeciendo? Pero si... Irónicamente era lo único que podía decirle a Dios: “gracias porque estoy viva, y porque no perdí mi ojo”
Con el tiempo comprendí que ese accidente, era Dios tratando directamente conmigo, enseñándome muchas cosas, y quitándome otras, entre esas, la vanidad y la inseguridad. Era El poniendo en mí el deseo de regresar a El, pero ahora por las razones correctas.
Desde ese día, no podía pasar un solo día sin buscar a Dios y darle gracias, cada día quería aprender y estar más cerca de El, no me importaba ninguna otra cosa más que Su voluntad, y en el fondo yo sabia que esa relación de noviazgo, entre otras cosas, no era parte de su voluntad, así que decidí terminarla, tiempo después, llego a mis manos un libro que me cambio la mentalidad y me enseño mucho “El camino correcto hacia la persona correcta” era Dios confirmándome que había algo mejor para mi que esa relación.
Volví a la universidad, Dios se encargo de poner en el corazón de alguien que me costeara la universidad y así fue, desde entonces no me preocupo por como voy a pagarla porque sé que El proveerá como lo ha hecho tantas veces ya.   Mi relación con mi mami mejoro, y ahora puedo decir que estamos más unidas que nunca. Me dispuse a ser usada por Dios en todo lo que fuera necesario. Empecé a incluirlo en cada una de mis decisiones (lo que menos quería era equivocarme al tener que decidir algo e ir en contra de su voluntad)
Sé que no soy perfecta, sé que a Dios y a mí aun nos falta mucho por hacer juntos, mucho por trabajar. Vamos paso a paso, un día a la vez, pero me encanta saber que estamos haciéndolo juntos, que ya no tengo que luchar yo sola, no tengo que buscar yo sola la felicidad o la aprobación de los demás, porque ahora lo tengo a El que todos los días me hace feliz, que se alegra cuando voy ante El, como un papa se alegra cada vez que ve a su niñita.
Sé que los planes que Él tiene para mi son los mejores que alguien pudiera tener, aun mejor que los míos propios. Y lo mejor de todo, sé que Él es mi papa, y con toda la seguridad puedo decir que es el MEJOR papá que alguien pudiera tener.

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miércoles, 23 de mayo de 2012

Carlos Valiente - "Rescatado"

Mi nombre es Carlos Valiente y esto es una parte de lo que Dios ha hecho en mi vida:
Después de vivir una vida en donde  tenía todo lo que el dinero de mis padres podía comprar como carros, casa, viajes, buenos colegios, etc. Mis padres sufrieron una crisis económica la cual marco mi vida, tuve que cambiar de colegio, amigos, casa y estilo de vida a los 12 años. Eso, generó  en mi interior un enojo, un resentimiento, una tristeza, complejos en mi vida y un vacío en mi vida.
A pesar que siempre salía bien en las notas, comencé a llevarme con personas que no me convenían, empezamos  a salir a discotecas a tomar, fumar y hacer cosas que llenaban mi vacío de manera temporal, a pesar que lo disfrutaba y sabia que estaba mal, simplemente no me importaba. Fui creciendo en ese ambiente y me convertí en una persona que influenciaba a los demás a meterse en problemas y yo no era la excepción. Recuerdo que en una salida estábamos tomando con mis amigos y una voz que jamás había escuchado en mi mente me hablo y me dijo: “Salte de aquí. Vos no perteneces a este lugar”, fue algo extraño pero lo ignore y seguí con esa vida.
En ese entonces tenia un concepto de Dios “el bombero” y solo cuando  pasaba por momentos difíciles en mi vida (en lo económico, en mis estudios, mi relación con mis padres y aun en mis sentimientos los cuales había invertido en personas que lo único que hicieron fue hacer más grande el vacío en mi vida) acudía a El, lo más descarado de mi parte era cuando Dios Si contestaba esas oraciones pero yo era demasiado orgulloso para reconocer que Él era quien me sacaba de esas situaciones, cosa de lo que hoy estoy convencido. Comencé a trabajar a los 17 años, con dinero, “mis amigos” y mi orgullo creía que no necesitaba nada más, simplemente no tenia temor de Dios y solo deshonraba a Dios y a mis padres con mis acciones.

Para la gloria de Dios, a mis 23 años, fui promovido en mi trabajo y pude conocer a un joven  que simplemente todo, sin exagerar TODO le iba bien en su trabajo. Tuve la oportunidad de preguntarle que era lo que el hacia para que todo le fuera tan bien y el, sin ninguna pena, me dijo que era simplemente gracias a Dios. En ese momento pensé… bueno Dios es para él y no para mi.
Estaba pasando por un momento difícil en mi vida, sinceramente ya estaba cansado de lo mismo, de tomar, de salir, de hacer lo mismo todas las semanas, sentía que no avanzaba con mi vida a pesar de ir bien en mis notas de la U y tener un trabajo estable, sabía que algo andaba mal, decidí dejar ese estilo de mi vida con mis propias fuerzas, no había pasado ni un mes y me di cuenta que la gente que decían ser mis amigos no estaban allí, su única solución era salir a tomar, estaba seguro que necesitaba un cambio.
Un día este joven muy emocionado me regalo un libro que cambiaria mi vida, se llamaba “El camino correcto hacia la persona correcta”. Yo acababa de terminar una relación bastante inestable con una joven y no quería saber nada de ese tema, pero Dios tenía planes mucho más grandes para mí. Empecé a leer  el libro, con sólo el primer capítulo yo pude entregarle mi vida a Cristo me di cuenta q el vacío en mi vida solo tenia un nombre que era Jesús, no fue en un retiro, no fue una iglesia, fue allí en mi cuarto al lado de mi cama cuando reconocí que necesitaba un cambio,  le dije al Espíritu Santo que tomara control de mis emociones, sentimientos y voluntad le entregué mi vida a Dios y por primera vez era de una forma sincera, me sentía mejor, fui liberado de toda opresión del mismo Satanás en mi vida.
Pude entender que todas las cosas malas que había pasado habían sido por causa de mi desobediencia y las que pasaron porque tenían que pasar eran por que Dios estaba armando un testimonio en mí para poder compartirlo en el futuro.

Dios habló mucho a mi corazón con respecto a mis sentimiento, yo había tenido dos novias en donde no habían terminado de la mejor manera; había terminado triste, con la sensación de soledad y hasta deprimido. Pero Dios me dió a entender que Él tiene alguien conforme a su corazón para mí, si yo le obedezco, que no es tarde aunque he cometido errores.  Si yo permanezco en sus caminos, El mismo me guiara y hará que yo conozca a la mujer con la que voy a poder cumplir el plan perfecto de Dios para mi vida, una mujer de carácter, llena de Dios así como dice el Proverbios 31 en Traducción al Lenguaje Actual (se los recomiendo). Definitivamente, empecé a conocer más a mi creador, no fue cuestión de una religión sino una relación intima y genuina con Dios ya que al tenerla Él te guía a su verdad.
A medida que leía el libro Dios me confirmaba aún mas cuanto me ama, empecé a orar y a decirle a Dios que me usara pero que me limpiara también y lo hizo, por dentro y por fuera y Él me lo confirmó por medio de personas, de sueños y con Su propia voz me lo dijo, fue algo sobrenatural.
Luego de leer ese libro, este joven de mi trabajo, me dijo que leyéramos el libro “una vida con propósito”, probablemente él ya lo había leído mas de  2 veces pero aun así él me dijo que cada día íbamos a discutir un capitulo del libro y por 40 días eso hicimos, me discípulo, mi vida cambio, pude perdonarme a mi mismo y a mis padres y a pedir perdón a muchas personas. El mismo Espíritu Santo me guio a la Iglesia en la cual yo me congrego y que ha sido de gran bendición para mi vida.
Dios empezó a poner el deseo en mi de servirle y aunque no he sido nombrado un líder en la Iglesia o en cualquier otro lado, sé que no se trata de ser líder solo de obedecer, estoy seguro que Dios me ha elegido a mi como te ha elegido a ti herman@ que estas leyendo esto, antes de formarnos en el vientre de nuestra madre Él ya nos había escogido para su propósito, he tenido la oportunidad de ayudar y compartir de Dios con muchas personas, cada día él tiene un nuevo testimonio y una bendición para cada uno de nosotros, lo que tenemos que hacer es dejarse guiar por aquel que nunca nos va a fallar y aunque en mi vida hayan problemas y aflicciones ahora puedo enfrentar la vida confiado que aquel que prometió estar con nosotros hasta el fin, esta conmigo y me sigue moldeando cada día para servirle mejor y cada vez que estoy en problemas yo clamo a El y me llena con su paz y amor. Hoy, con humildad y con mucha alegría le doy la gloria a El cada vez que me pasa algo bueno o malo. Hoy, puedo decir que ser cristiano no es nada aburrido así como pensaba antes, no se trata de lo que ya deje de hacer, se trata de lo que El hace en mí y a través de mí. Es algo que me entenderás cuando lo dejes entrar en tu corazón.

Enamorarme de Cristo ha sido la mejor decisión de mi vida. Una decisión que tome un día que parecía no ser nada especial, tal vez es un día como hoy para ti. Porque no darle una oportunidad a Dios en tu vida HOY? Te doy mi palabra que si lo haces y te dejas moldear por El no t vas a arrepentir. Que Dios te bendiga.
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Marcos 2:17


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lunes, 21 de mayo de 2012

Luis Andrade - "Ni frio, ni caliente"

Mi nombre es Luis Andrade. Soy un joven de 25 años y quiero compartirles parte de mi historia.
Crecí en una familia cristiana, un hogar de clase media junto a mis dos papás y mis hermanos. Estudie en colegios toda mi vida y nunca me faltó nada. Se podría decir que he tenido una vida privilegiada comparada a la realidad de mi país.
Sin embargo crecí como un joven inseguro y lleno de mediocridad. Nunca fui bueno en nada, a excepción de los estudios.  Sentía que no tenía ningún talento o súper poder para impresionar a nadie, menos a las niñas, porque las buenas notas a los únicos que impresionaba eran a mis papás.  Y mucho menos pensé que, algún día, Dios podría usar a un mediocre como yo.
¿Donde estaba Dios en mi vida? Siempre creí en Dios pero no lo conocía. Mi mamá nos decía: “Hijos, ustedes le van a servir a Dios” y me caía mal porque no quería nada de eso. Servirle a Dios, para mi, era que te criticaran y ser el aburrido del grupo.  Sin embargo,  sé que la semilla de la palabra de Dios estaba sembrada en mi corazón porque siempre me sentí incomodo pecando. Es más siempre que hacía algo malo, me iba mal; y siempre que mentía, me descubrían.  Veía como otros hacían cosas peores y no les pasaba nada, pero a mi sí. Hasta en lo malo me sentía un mediocre.
Por bastante tiempo dejamos de asistir a la iglesia con mi familia y solo íbamos de vez en cuando.  De repente comencé a dejar entrar el mundo en mi corazón. En mi anhelo de querer ser alguien, ser popular, dejar de ser un don nadie y caerle bien a la gente, comencé a tomar “socialmente”, comencé a ir a fiestas y regresar tarde a mi casa. Me metí en ambientes que no me gustaban y me incomodaban pero no quería ser el aburrido del grupo. Mi mente se iba cauterizando y no veía nada de eso como “PECADO”. Según yo, mientras no me emborrachara  hasta quedar en blanco y no me acostara con una mujer, no estaba desagradando a Dios. Cada vez el mundo se metía más en mi corazón y creía que Jesús era mi Salvador pero no quería que fuera mi Señor. Creía que Dios aprobaba lo que yo hacía. Ahora me doy cuenta que solo quería un ídolo (Un “dios” a mi manera).
Además, mi área más débil eran los sentimientos. Eran un tímido con las mujeres de lo peor.  Veía como mis amigos tenían novias, las cortaban, volvían, las engañaban, se las repartían. ¿Y yo? No pescaba ni una gripe. Vivía con un miedo terrible a quedarme soltero toda mi vida. La pregunta que más odiaba cuando me encontraba con alguien que tenía mucho tiempo de no ver era: ¿Y ya tenés novia? De repente les cambiaba el tema. Lo que me pasaba era que era tímido con las mujeres y además siempre cometía el mismo error, me fijaba en mujeres que no querían nada con Dios y que definitivamente no eran para mí (creo que todos se daban cuenta de eso menos yo). Reconozco que me sentía solo. Me sentía la persona indicada para escribir el libro: “Mil manera de cómo NO conquistar a una mujer” jajaja.. xD
La vida continuaba y yo sintiéndome un mediocre de lo peor.  De repente las cosas en mi casa comenzaron a empeorar.  En resumen, nos extorsionaron, tuvimos que salir huyendo y vender nuestra casa, mi papa enfermó, entramos en crisis económica y la relación de mis papás se puso de lo peor y estaban a punto de separarse.  No sabía que hacer. 
Dios usó a muchas personas para que volviera a Él, pero recuerdo un día escuchar a un predicador, Dante Gebel, leer el siguiente versículo:
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16
Luego dijo unas palabras duras: “Ahórrale un poco de vomito a Dios! o sé un buen pecador y vete al infierno con orgullo o decide vivir para Dios de una vez por todas”.
Dios me dijo claramente que ya no podía seguir corriendo de Él, que mi miedo ya no podía atarme y hacer que me escondiera. Que Él tenía planes de bien para mí y que se había empecinado en usarme. Yo lloré, clame y dije: “Ya probé que es darle a Dios el décimo, centésimo, y el último lugar a Dios en mi vida; hoy decido a probar que es darle el primer lugar.”

Desde ese día, hace como 3 años, decidí dejar esa vida y comenzar a servirle a Dios en lo que sea que Él me quisiera usar. Decidí no dejar que mi baja autoestima limitara lo que Dios quería hacer conmigo.
Dios cambió mi vida.  Trató con cada área de mí y me ha venido moldeando. Aclaro que Dios sigue en el proceso de hacer de mí el hombre que Él quiere que yo sea. Incluso, Dios cambio mi perspectiva acerca del noviazgo. El puso en mis manos un libro: “El camino correcto hacia la persona correcta” en el momento exacto y me confrontó con respecto a este tema. Me di cuenta que estaba totalmente equivocado en mis ideas de lo que era el amor. Supe que sólo conociendo a Dios verdaderamente iba a lograr reconocer a la mujer correcta para mí. Sé que no necesito pasar por varios errores para llegar a esa persona que Él tiene para mí. Ya no me siento solo. Sé que Él esta conmigo. Sé que me casaré y que cada una de sus promesas se cumplirá.
Ahora le sirvo a Dios cantándole a El y predicando tanto en mi iglesia como afuera con cualquier persona que Dios me da la oportunidad. Ya no vivo como mediocre, El me ha hecho valiente como para subirme a un bus con otros amigos y hablarles a la gente de Dios, valiente como para sentarme con un marero y decirle que Dios lo ama, valiente como para decirle a una drogadicta que Dios la puede hacer libre, valiente como para acercarme a un enfermo en un hospital y orar por él y todo para la GLORIA DE DIOS que puede convertir a un joven mediocre e inseguro en un hombre valiente y enamorado de Él. ASI DE GRANDE ES DIOS, yo sólo soy un pequeño (literalmente xD jaja) que Dios decidió usar. Él me ha permitido  servirle en cosas pequeñas y en cosas grandes. Aunque creo que todo se queda pequeño comparado a lo que Él ha hecho por mi. Y esto apenas comienza. Mi familia está más unida que nunca. Con todas las pruebas que hemos vivido y seguimos viviendo, Dios nos ha llevado a sus pies. Somos libres y vivimos para Él.
Como conclusión aprendí que si ganarte el corazón de las personas o de una mujer significa perder el corazón de Dios, estas perdido mi amig@.
Yo… Ya no me siento solo ni mediocre. Y tu? Qué decisión vas a tomar?

 
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