lunes, 21 de mayo de 2012

Luis Andrade - "Ni frio, ni caliente"

Mi nombre es Luis Andrade. Soy un joven de 25 años y quiero compartirles parte de mi historia.
Crecí en una familia cristiana, un hogar de clase media junto a mis dos papás y mis hermanos. Estudie en colegios toda mi vida y nunca me faltó nada. Se podría decir que he tenido una vida privilegiada comparada a la realidad de mi país.
Sin embargo crecí como un joven inseguro y lleno de mediocridad. Nunca fui bueno en nada, a excepción de los estudios.  Sentía que no tenía ningún talento o súper poder para impresionar a nadie, menos a las niñas, porque las buenas notas a los únicos que impresionaba eran a mis papás.  Y mucho menos pensé que, algún día, Dios podría usar a un mediocre como yo.
¿Donde estaba Dios en mi vida? Siempre creí en Dios pero no lo conocía. Mi mamá nos decía: “Hijos, ustedes le van a servir a Dios” y me caía mal porque no quería nada de eso. Servirle a Dios, para mi, era que te criticaran y ser el aburrido del grupo.  Sin embargo,  sé que la semilla de la palabra de Dios estaba sembrada en mi corazón porque siempre me sentí incomodo pecando. Es más siempre que hacía algo malo, me iba mal; y siempre que mentía, me descubrían.  Veía como otros hacían cosas peores y no les pasaba nada, pero a mi sí. Hasta en lo malo me sentía un mediocre.
Por bastante tiempo dejamos de asistir a la iglesia con mi familia y solo íbamos de vez en cuando.  De repente comencé a dejar entrar el mundo en mi corazón. En mi anhelo de querer ser alguien, ser popular, dejar de ser un don nadie y caerle bien a la gente, comencé a tomar “socialmente”, comencé a ir a fiestas y regresar tarde a mi casa. Me metí en ambientes que no me gustaban y me incomodaban pero no quería ser el aburrido del grupo. Mi mente se iba cauterizando y no veía nada de eso como “PECADO”. Según yo, mientras no me emborrachara  hasta quedar en blanco y no me acostara con una mujer, no estaba desagradando a Dios. Cada vez el mundo se metía más en mi corazón y creía que Jesús era mi Salvador pero no quería que fuera mi Señor. Creía que Dios aprobaba lo que yo hacía. Ahora me doy cuenta que solo quería un ídolo (Un “dios” a mi manera).
Además, mi área más débil eran los sentimientos. Eran un tímido con las mujeres de lo peor.  Veía como mis amigos tenían novias, las cortaban, volvían, las engañaban, se las repartían. ¿Y yo? No pescaba ni una gripe. Vivía con un miedo terrible a quedarme soltero toda mi vida. La pregunta que más odiaba cuando me encontraba con alguien que tenía mucho tiempo de no ver era: ¿Y ya tenés novia? De repente les cambiaba el tema. Lo que me pasaba era que era tímido con las mujeres y además siempre cometía el mismo error, me fijaba en mujeres que no querían nada con Dios y que definitivamente no eran para mí (creo que todos se daban cuenta de eso menos yo). Reconozco que me sentía solo. Me sentía la persona indicada para escribir el libro: “Mil manera de cómo NO conquistar a una mujer” jajaja.. xD
La vida continuaba y yo sintiéndome un mediocre de lo peor.  De repente las cosas en mi casa comenzaron a empeorar.  En resumen, nos extorsionaron, tuvimos que salir huyendo y vender nuestra casa, mi papa enfermó, entramos en crisis económica y la relación de mis papás se puso de lo peor y estaban a punto de separarse.  No sabía que hacer. 
Dios usó a muchas personas para que volviera a Él, pero recuerdo un día escuchar a un predicador, Dante Gebel, leer el siguiente versículo:
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:16
Luego dijo unas palabras duras: “Ahórrale un poco de vomito a Dios! o sé un buen pecador y vete al infierno con orgullo o decide vivir para Dios de una vez por todas”.
Dios me dijo claramente que ya no podía seguir corriendo de Él, que mi miedo ya no podía atarme y hacer que me escondiera. Que Él tenía planes de bien para mí y que se había empecinado en usarme. Yo lloré, clame y dije: “Ya probé que es darle a Dios el décimo, centésimo, y el último lugar a Dios en mi vida; hoy decido a probar que es darle el primer lugar.”

Desde ese día, hace como 3 años, decidí dejar esa vida y comenzar a servirle a Dios en lo que sea que Él me quisiera usar. Decidí no dejar que mi baja autoestima limitara lo que Dios quería hacer conmigo.
Dios cambió mi vida.  Trató con cada área de mí y me ha venido moldeando. Aclaro que Dios sigue en el proceso de hacer de mí el hombre que Él quiere que yo sea. Incluso, Dios cambio mi perspectiva acerca del noviazgo. El puso en mis manos un libro: “El camino correcto hacia la persona correcta” en el momento exacto y me confrontó con respecto a este tema. Me di cuenta que estaba totalmente equivocado en mis ideas de lo que era el amor. Supe que sólo conociendo a Dios verdaderamente iba a lograr reconocer a la mujer correcta para mí. Sé que no necesito pasar por varios errores para llegar a esa persona que Él tiene para mí. Ya no me siento solo. Sé que Él esta conmigo. Sé que me casaré y que cada una de sus promesas se cumplirá.
Ahora le sirvo a Dios cantándole a El y predicando tanto en mi iglesia como afuera con cualquier persona que Dios me da la oportunidad. Ya no vivo como mediocre, El me ha hecho valiente como para subirme a un bus con otros amigos y hablarles a la gente de Dios, valiente como para sentarme con un marero y decirle que Dios lo ama, valiente como para decirle a una drogadicta que Dios la puede hacer libre, valiente como para acercarme a un enfermo en un hospital y orar por él y todo para la GLORIA DE DIOS que puede convertir a un joven mediocre e inseguro en un hombre valiente y enamorado de Él. ASI DE GRANDE ES DIOS, yo sólo soy un pequeño (literalmente xD jaja) que Dios decidió usar. Él me ha permitido  servirle en cosas pequeñas y en cosas grandes. Aunque creo que todo se queda pequeño comparado a lo que Él ha hecho por mi. Y esto apenas comienza. Mi familia está más unida que nunca. Con todas las pruebas que hemos vivido y seguimos viviendo, Dios nos ha llevado a sus pies. Somos libres y vivimos para Él.
Como conclusión aprendí que si ganarte el corazón de las personas o de una mujer significa perder el corazón de Dios, estas perdido mi amig@.
Yo… Ya no me siento solo ni mediocre. Y tu? Qué decisión vas a tomar?

 
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